Lunes, 19 de octubre de 2026Edición Nº 1 · Julio 2026
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Negocios

El Hallyu es una industria de US$14,080 millones: México la consume, no la factura

Las exportaciones de contenido coreano alcanzaron US$14,080 millones en 2024; México es potencia de demanda pero no captura el valor.

Dibujo a lápiz de color: una joven mexicana ve una serie coreana en su laptop, de noche, rodeada de discos y cajas de envío.

El Hallyu (한류) ya no se mide como fenómeno cultural, sino como industria exportadora madura. Las exportaciones de la industria de contenido de Corea del Sur alcanzaron un récord de US$14,080 millones en 2024, con un alza de 5.5% frente a 2023 y el segundo año consecutivo de máximos, según el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo (MCST), vía The Korea Times (2024). México aparece entre los mercados de demanda más visibles, pero la lectura de negocio es menos complaciente: el país compra producciones, conciertos y licencias; no controla la cadena que los crea. En las cifras públicas disponibles, el dinero se contabiliza del lado coreano y de las plataformas globales, mientras en México se concentra la audiencia.

El dato que corrige el relato más común es la composición. Los videojuegos lideraron esas exportaciones con US$8,500 millones, el 60.4% del total; la música sumó aproximadamente US$1,800 millones y la radiodifusión y el video, cerca de US$1,260 millones, según el MCST, vía The Korea Times (2024). Es decir, el motor del "contenido coreano" son los juegos, no el K-pop ni el K-drama. La música, pese a su visibilidad, es una fracción menor de la exportación de contenido. Las ventas totales de la industria de contenido coreano llegaron a 157.4 billones de wones en 2024, un aumento de 2.1% interanual y un máximo histórico, según el MCST, vía Asia Business Daily (2024). A ese músculo se suma la inversión de plataforma: Netflix anunció en 2023 una inversión de US$2,500 millones en producciones coreanas a cuatro años, el doble de lo invertido en ese mercado desde que empezó a operar allí en 2016, según Netflix, vía T13 (2023). Para nosotros, el corredor México–Corea, la implicación es directa: la producción, la propiedad intelectual y gran parte del financiamiento se quedan en el lado coreano, mientras la demanda mexicana valida el modelo.

México, potencia de demanda

México no es un mercado secundario. Spotify reportó en 2025 que el país tiene más de 14 millones de fans del K-pop en su plataforma, es el quinto mercado más grande del género en el mundo y el único hispanohablante en el top 10 global (Spotify Newsroom, 2025). Los streams de K-pop en Spotify México crecieron más de 500% en cinco años (Spotify Newsroom, 2025). Esa es una base de consumo masiva y joven, no una moda marginal.

La prueba de fuego está en la boletería. En mayo de 2026, los conciertos de BTS en Ciudad de México agotaron unas 150,000 entradas en horas, frente a cerca de un millón de personas que intentaron comprarlas, según la presidenta Claudia Sheinbaum (EFE y declaraciones de Sheinbaum, vía CNN Chile, 2026). Esa brecha entre oferta y demanda es un indicador de negocio más confiable que cualquier encuesta de gusto: muestra un mercado dispuesto a pagar, con capacidad de compra concentrada y con poca oferta local equivalente. El caso BTS también ilustra la concentración del consumo: una sola gira puede mover decenas de miles de entradas en horas, y la demanda se concentra en pocos artistas con alcance global.

Dónde se captura el valor

Aquí está la tesis incómoda. México es una potencia de demanda, pero no de captura. El dato público disponible no ofrece una cifra agregada del valor que se queda en el país por streaming, giras o merchandising; lo que sí ofrece son métricas de audiencia y de demanda (Spotify Newsroom, 2025; EFE y declaraciones de Sheinbaum, vía CNN Chile, 2026). Eso no significa que no haya impacto local; significa que, en el registro público, la captura se mide por señales indirectas —audiencia, velocidad de venta, visibilidad diplomática— y no por ingresos reportados.

La consecuencia para el análisis es clara. Mientras las exportaciones coreanas se contabilizan en dólares y las inversiones de plataforma se anuncian en miles de millones, el lado mexicano del negocio aparece como consumo. Los derechos, las giras y el merchandising se estructuran, en buena medida, fuera del país. En nuestra lectura, México funciona como mercado de validación de una industria cuyos centros de decisión están en Seúl y en las plataformas globales. Es una hipótesis de negocio, no una acusación: depende de contratos, licencias y estructuras fiscales que no son públicas.

Política y fricción local

La demanda ya es asunto de Estado. La presidenta Claudia Sheinbaum envió una nota diplomática a Corea pidiendo más conciertos y planteó un show gratuito en el Zócalo, según declaraciones reportadas por CNN Chile (2026). Cuando un concierto se convierte en política exterior, el Hallyu deja de ser solo cultura y entra en la agenda económica. Pero más conciertos no resuelven por sí solos la captura de valor: pueden ampliar la demanda sin cambiar quién factura. El riesgo para México es confundir popularidad con desarrollo económico.

El consumo masivo también deja fricciones. La reventa fue denunciada en la venta de entradas para BTS y Profeco prepara lineamientos para regular la boletería de conciertos. Son señales de un mercado local que aún no absorbe bien la demanda y que, por ahora, traslada costos al consumidor. Para nosotros, el punto de negocio no es si el K-pop "gusta" en México; ya se sabe que gusta. El punto es si el país puede pasar de ser el público a ser, al menos, un nodo con infraestructura, derechos y empleo vinculados a esa demanda.

Lo que está en juego para el corredor

Corea trata al Hallyu como política industrial, no como fenómeno espontáneo: la meta oficial de exportaciones culturales para 2030 es parte de esa agenda. En el corredor, la pregunta útil no es cuántos fans hay, sino cuánto valor se queda. Para nosotros, la oportunidad no está en copiar el modelo coreano, sino en usar la demanda como palanca: mejores recintos, reglas claras para la reventa, licenciamiento local y encadenamientos con la industria creativa. Si el país sigue siendo solo el público, capturará aplausos y dejará las facturas en Seúl y en las plataformas.

Fuentes

  • Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo (MCST), vía The Korea Times, 2024 — https://www.koreatimes.co.kr/amp/entertainment/20260227/koreas-content-industry-exports-hit-record-level
  • MCST, vía The Korea Times, 2024 — https://www.koreatimes.co.kr/amp/entertainment/20260227/koreas-content-industry-exports-hit-record-level
  • MCST, vía Asia Business Daily (Asiae), 2024 — https://view.asiae.co.kr/en/article/2026022701531274033
  • Netflix, vía T13 (anuncio 2023), 2023 — https://www.t13.cl/noticia/tendencias/netflix-anuncia-inversion-2500-millones-dolares-contenido-surcoreano-25-4-2023
  • Spotify Newsroom, 2025 — https://newsroom.spotify.com/2025-08-13/como-mexico-se-convirtio-en-uno-de-los-mayores-hubs-de-k-pop-en-spotify/
  • EFE y declaraciones de Claudia Sheinbaum, vía CNN Chile, 2026 — https://www.cnnchile.com/cultura/presidenta-sheinbaum-envio-nota-diplomatica-corea-sur-para-pedir-mas-conciertos-bts-mexico_20260126/
MC

Manuel Castellanos

Director administrativo · Negocio y tecnología del corredor. Cofundador de Revista Ñ Corea. Lleva el negocio, la tecnología y la operación del proyecto, y escribe sobre la economía del corredor México–Corea: nearshoring, inversión coreana y el andamiaje que hace posible una revista casi autónoma.